-Cuando estoy con esa necesidad de tener incentivos, junto todos los papelitos que estuve escribiendo en los hoteles, los desparramo y de golpe se empiezan a juntar una frasecita con la otra. O a lo mejor abro de golpe un libro y es como el “I Ching”: por ahí dice algo que me moviliza para escribir. No tengo ningún empacho en hacerlo. Así como sampleo música y utilizo fragmentos sonoros, también utilizo fragmentos de libros que por ahí me cierran justo con lo que estoy queriendo decir
-Cuando escribo, no pienso en nadie. Ni siquiera hay alguien realmente figurado aunque la canción sea de amor, del techo o de lo que sea. La imagen del otro no es una imagen real; son muy pocos los casos en los que le escribo realmente a alguien de verdad. A veces mezclo algo del pasado y lo traslado hacia ahora para fabricarme el conflicto o la sensación, porque siento que no estoy demasiado rico de experiencias como para tener tanto de que escribir, y entonces me lo tengo que fabricar. La verdad es esa
Gustavo Cerati - Buenos Aires, 1991
Fuente, FlacoStereo1
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